Vendo un curso de inglés. Quien escribe esto tiene algo que venderte y eso no se puede separar de lo que lee. Por eso cada precio va con el día en que se consultó y cada promesa con su captura.

Busca «mejores cursos de inglés online» y mira lo que sale. Rankings publicados por una academia, que gana siempre la academia que los publica. Páginas de «opiniones del curso tal» sin firma y sin fecha, ninguna con una captura, con muchas ventajas, dos inconvenientes de adorno y un botón de compra al final. Las escribe quien no ha hecho el curso. Y listas de los diez mejores copiadas unas de otras.

Falta alguien que se siente delante del curso, lo abra, lo haga y cuente con su nombre encima qué hay dentro. Eso es el Banco de Pruebas.

Un método que no parte del español está condenado a fracasar

No es ideología. El español que ya tienes montado en la cabeza es la única estructura desde la que puedes construir otra.

Cuando a un adulto se le prohíbe apoyarse en su español, se le está pidiendo que aprenda a ciegas. En los ejercicios va todo bien. Luego llega alguien, te pregunta algo y te quedas parado en la segunda palabra. Por ahí fallan una y otra vez los métodos que presumen de no traducir nunca.

Con los puntos y las rachas pasa lo mismo. Sumas cien días seguidos, el marcador sube, y tu inglés no se mueve. Sigues sin saber por qué se dice así, y delante de alguien te sigues quedando parado a mitad de la frase.

De ahí sale la regla con la que examino a todo el mundo, y a mí también. Haces un curso y el primer día ya tienes que notar algo: que la confusión baja y que hablar deja de ser una amenaza. Si no lo notas, ese curso no te sirve. Y si encima no te dan ganas de seguir, el problema no eres tú. Es el método.

El sector no falla por descuido

Falla porque el negocio no está en tu progreso: está en tu permanencia. Un alumno que aprende deja de pagar. Un alumno que lleva ocho años en un nivel intermedio paga ocho años.

Por eso se inventan niveles, por eso las permanencias de doce meses van escritas en pequeño y por eso se repiten fórmulas que no funcionan pero venden. Ninguna academia va a publicar esta comparación, porque la primera ficha que le sale mal es la suya.

Reconocer lo bueno del otro me cuesta dinero

Cuando algo de la competencia esté bien hecho, va escrito con su nombre y con su captura, y me cuesta ventas. Y si lo mío no te sirve, también queda escrito: en la ficha de mi curso está a quién no le conviene.

Cada análisis va firmado y fechado, y los precios llevan el día en que los consulté. El hecho va por un lado y la opinión por otro. «La permanencia es de doce meses» es un hecho y va con captura. «Ese temario alarga el aprendizaje» es una opinión y va dicha como mía. No voy a llamar estafa a nadie. Con contar lo que hay dentro y lo que cuesta, la conclusión la sacas tú.

Todos pasan por el mismo examen

Les pregunto lo mismo a todos: qué promete la publicidad, qué hay dentro cuando entras, cuánto cuesta con la letra pequeña incluida y a quién no le sirve.

El veredicto no son estrellas. Son cinco preguntas, y cada curso las contesta con un sí, con un a medias o con un no.

Las cinco apuntan a lo mismo: si al acabar ese curso hablas.

Y al final cojo un contenido concreto de ese curso, los phrasal verbs, el present perfect, lo que toque, y lo explico a mi manera. Si el curso enseña «lo conozco desde hace tres años» como un presente, ahí verás por qué en inglés sale I've known him for three years y no I know him. No hace falta creerse que el mío es mejor. Queda al lado del suyo y la comparación la hace el que lee.

Empiezo por los que más se buscan y peor se cuentan

Vaughan, Open English, Duolingo, las plataformas de clases con nativos y las apps de inteligencia artificial de este año. Y una tabla con lo que cuesta aprender inglés en España, con los precios del día y actualizada cada tres meses.

Lo que no he tocado aquí es el método entero: el porqué de cada cosa está en los cursos en vídeo, las frases que lo fijan están en Frasly, y una vez al mes lo saco en directo en la clase de grupo. Para empezar por lo más barato, que es saber dónde estás, tienes la prueba de nivel gratis. Doce frases, sin registrarte y sin darme un solo dato.