«Se rompió el brazo». Dilo despacio y busca dónde está el dueño de ese brazo. No está en «el brazo», que no dice nada de nadie. Está en ese «se» pequeño de delante. El español ya te ha contado de quién es antes de nombrarlo, y por eso luego se permite el lujo de decir «el».

El inglés no tiene ese «se». No lo tiene y no puede fabricarlo. Así que la información aparece en el único sitio que queda: delante de la parte del cuerpo.

El artículo español se convierte en un posesivo

Esta es la correspondencia y no tiene más vueltas: donde el español pone «el», «la», «los» o «las» delante de una parte del cuerpo, el inglés pone my, your, his, her, our o their. No es que el inglés sea pesado. Es que si dijera the mouth no sabrías de quién es la boca.

Las tres primeras son la misma frase con tres dueños distintos, y lo único que cambia en inglés es esa palabra: your, his, your. En español las tres dicen «la boca» y quien manda es el «mantén», el «Tom» y el «deberías».

Vale para todo el cuerpo, no solo para lo que se rompe

En la de las manos detrás de la espalda hay dos seguidos, his hands y his back, y los dos vienen de un español que dice «las manos» y «la espalda» a secas.

Cuando el dueño no es el que hace

Aquí es donde el alumno se para, y no hace falta. Si en español el pronombre es «me» pero el que actúa es otro, el posesivo inglés sigue siendo el del dueño de la parte.

Quien rompe es Tom, pero la nariz es mía, así que va my nose. Busca el «me» o el «te» del español: ese es tu posesivo, siempre.

El grupo de frases que hace lo contrario

Hay una familia del cuerpo que le da la vuelta a la frase, y es la de los dolores. «Ya no me duele la cabeza» sale My head doesn't ache anymore. El posesivo está donde lo esperas, ese my es el «me» del español haciendo su trabajo de siempre. Lo que cambia es otra cosa: la cabeza, que en español va detrás y es lo que duele, en inglés se planta de sujeto y manda en el verbo. Ese giro tiene su propia familia en inglés, con «me gusta» y «me importa» dentro.

Y hay otro sitio donde el español dice «de» y el inglés lo monta al revés, «la esposa de John», «la casa de mi padre». Otro capítulo, con su regla igual de limpia que esta.

Lo de hoy ya lo tienes: donde el español dice «el», tú dices de quién. Lo que hace que salga sin pensarlo no es leerlo, es decir o pensar la frase entera partiendo del español, muchas veces, hasta que la pausa desaparezca. Puedes ver cómo está montado eso en la muestra de gramática de Frasly.