Un inglés no dice banana como lo decimos nosotros. Nosotros decimos «ba-na-na», con las tres aes iguales, abiertas y bien dichas. Él dice algo parecido a «buh-NA-nuh»: la del medio suena, y las otras dos se quedan en nada.

Con about pasa lo mismo. No es «a-bout». Es «uh-BAUT».

Eso que suena a nada tiene nombre y tiene símbolo: la schwa, /ə/. Es el sonido vocálico más frecuente de todo el inglés, y es el que peor llevamos los que venimos del español.

La vocal más vaga que existe

Imagina la vocal más corta, más floja y más relajada que puedas hacer. Esa es. Un sonido neutro, central y siempre sin acento. El que te sale cuando dudas antes de contestar: «ehhh», «uhm».

Para hacerlo no tienes que mover nada. Mandíbula suelta, labios quietos, lengua en el centro. Cero tensión. Es el sonido más barato de producir que hay, y por eso el inglés tira de él a todas horas.

En español no tenemos nada parecido. Nosotros pronunciamos las cinco vocales enteras y claras, lleve la sílaba acento o no lo lleve. En inglés no funciona así: la sílaba que no recibe el golpe se aplasta.

Cualquier vocal escrita puede acabar ahí

Aquí viene lo que descoloca. Las cinco letras vocales pueden sonar /ə/. No hay una letra de la schwa. Lo único que hace falta es que la sílaba vaya sin acento.

Fíjate en family: tiene tres sílabas escritas y la del medio no es una «i», es un agujero. Y en pencil la i final tampoco es «i». No busques la schwa en cómo se escribe la palabra, búscala en las sílabas débiles.

Cuatro frases del curso con schwa dentro:

El español va a golpes iguales; el inglés, no

Esta es la razón de fondo, y es de ritmo. Di en español «¿Quieres una taza de té?» y cuenta: quie-res-u-na-ta-za-de-té. Todas las sílabas duran más o menos lo mismo. Ritmo de ametralladora.

El inglés va por golpes. Unas sílabas se marcan y suenan largas y claras, y todo lo que queda entre golpe y golpe se comprime.

Los golpes caen en want, en cup y en tea. Lo demás se aplasta: el do you apenas se oye, la a es /ə/ y el of es /əv/. Acaba sonando mucho más cerca de «d'yu WANT ə CUP əv TI» que de lo que ves escrito.

¿Y con qué sonido se aplasta todo eso? Con la schwa. Ese es su trabajo.

Las palabras pequeñas se encogen las primeras

Las que más se reducen son las palabras de servicio: preposiciones, artículos, el to del infinitivo. En una frase seguida casi nunca las vas a oír enteras.

En frases:

Los dos to de la primera frase no suenan «tu». Suenan /tə/ y van pegados a la palabra de al lado. Es lo mismo que insisto en clase con look at it: ahí no hay tres palabras, hay una sola, «lukatit». Así se habla el inglés de verdad.

Esto no va de perder tu acento

Y aquí hay algo que repito en clase cada vez que sale el tema. No tienes que imitar la pronunciación inglesa. No eres inglés. Habla inglés con tu acento español, tranquilo y a gusto. Un colombiano no deja de sonar a colombiano por mucho que imite a un mexicano, y no pasa absolutamente nada. Renunciar a tus raíces para sonar a otro no es el objetivo de nadie.

Entonces, ¿para qué te sirve la schwa? Para dos cosas muy concretas.

El acento se queda donde está. Lo que cambia es el ritmo.

Oye frases que ya entiendas

La schwa no se coge escuchando por escuchar. Se coge diciendo o pensando frases de las que ya sabes el significado. Ver una película que no sigues no te enseña nada, es ruido de fondo. Lo que sí funciona es oír una frase de la que ya sabes el significado, porque entonces tu oído tiene con qué comparar. Ahí es cuando descubres el agujero de family y ya no se te olvida.

Por eso conviene escuchar frases de tu nivel y no las que te caigan encima. Si no tienes claro cuál es el tuyo, haz la prueba de nivel y en unos minutos sales de dudas. Luego ya solo es cuestión de repetir.