Cada semana me llega la misma pregunta: «Ramón, ¿esto va con do o con make?». Y cada semana respondo lo mismo: no hay una regla que lo decida. Llevo dando clase desde 1982 y sigue sin haberla. Lo que sí hay es un patrón, y ese patrón no se aprende memorizando una lista: se aprende diciéndolo cientos de veces hasta que la respuesta te sale sin pararte a pensarla.

La diferencia que sí existe

Make lleva las cosas que antes no existían y ahora sí, porque tú las has creado: unos planes, un esfuerzo, una cama hecha, sentido. Do lleva las actividades que se realizan o se llevan a cabo, existieran ya de antes o no: unos deberes, un favor, un trabajo, un negocio. Ahí tienes el criterio, no la lista completa: creas algo, make. Llevas a cabo algo, do.

Ejemplos reales, de los que vas a practicar en Frasly:

Hacer amigos, hacer negocios

Aquí está una de las pocas excepciones, porque «hacer» no te da la respuesta hecha: la misma palabra hacer se reparte en dos verbos distintos en inglés, y no hay forma de adivinar cuál por la traducción sola. She makes friends easily se dice con make, porque una amistad es algo que se crea. It's a pleasure to do business with you se dice con do, porque un negocio es una actividad que se lleva a cabo. Frases casi gemelas en español, verbos distintos en inglés.

Cómo dejar de dudar

Podría darte diez excepciones más a lo de arriba y seguirías encontrándote frases que no encajan del todo. Esto no se arregla leyendo la lista: se arregla diciendo o pensando frases con do y con make, con el español delante, hasta que la respuesta te sale sin pararte a montarla. Para eso existe el Gimnasio de Frasly: la frase que fallas vuelve a aparecer, la que aciertas se espacia, hasta que do y make dejan de ser una duda y se convierten en un reflejo.

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