«Ayer conocí a Mary». Puedes decirlo así, o «Conocí a Mary ayer», o incluso «Conocí ayer a Mary». Las tres suenan bien. El español coloca el tiempo donde le apetece, y el alumno da por hecho que el inglés hará lo mismo. No lo hace.

La frase inglesa se cierra con el tiempo. Ese es su sitio.

Seis frases, y en las seis el español arranca por el momento y el inglés lo manda al final. Cuando montes la frase, el «ayer» y el «mañana» son lo último que dices, aunque en tu cabeza hayan sido lo primero.

Primero dónde, después cuándo

Cuando en la misma frase entran un lugar y un momento, el inglés los pone en ese orden y no en el contrario.

La última lleva además otra cosa dentro: primero el día y después la hora, today at 3. Del trozo gordo al trozo fino. Esa es la manera inglesa de encadenar dos datos de tiempo, y viene muy bien saberla porque el español los suele soltar al revés.

Entre el verbo y lo que hace no cabe nada

Esta es la otra mitad del orden, y en clase sale siempre. El español mete cosas entre el verbo y su objeto sin pestañear: «habla muy bien inglés». El inglés no separa jamás esos dos. Verbo, pegado detrás lo que recibe la acción, y lo demás que espere su turno.

En español el «muy bien» se cuela en medio. En inglés se queda fuera, esperando a que el verbo y su objeto terminen de decirse. Es un orden que hay que tener puesto antes de hablar, no ir colocándolo mientras hablas.

Los que no siguen esta regla

No te voy a hacer creer que con esto ya tienes resuelto el orden del inglés. Hay tres piezas más que se colocan por su cuenta y que hoy solo nombro. Los adverbios de frecuencia, los «siempre», «nunca» y «a veces», tienen hueco propio junto al verbo y no van al final. El «cómo» se hace algo tiene su sitio, delante del lugar. Y las expresiones largas de tiempo se pueden adelantar al principio de la frase cuando quieres que pesen. Cada una tiene su regla, y las tres juntas son las que hacen que una frase suene montada en vez de sonar a piezas sueltas.

Lo de hoy ya lo tienes resuelto: lugar antes que tiempo, el tiempo al final, y nada entre el verbo y su objeto. Lo que hace que salga sin pensarlo es decir o pensar las frases enteras partiendo del español, muchas veces, hasta que la pausa desaparezca. El orden completo, con el resto de piezas puestas en su sitio, está en la gramática de mis cursos.