«Le compré a mi hermana un sombrero nuevo». Mira la frase con calma: la hermana sale dos veces, en el «le» y en el «a mi hermana». El español avisa antes con el «le» y luego dice de quién habla, muchas veces al final del todo. En inglés esa persona sale una vez, va justo detrás del verbo y va desnuda.

I bought my sister a new hat.

La persona va pegada al verbo

Verbo, a quién, qué. Ese es el orden, y aguanta con todos estos verbos de dar y traer.

Fíjate en que el español mueve la persona de sitio en cada frase y el inglés no la mueve nunca. Está siempre en el mismo hueco, el de después del verbo.

La «a» de «a mi hermana» no se traduce

Aquí está el fallo que más veces he tenido que corregir en este punto: «I bought a hat to my sister». Esa «a» que oyes en «a mi hermana» no es una preposición que haya que pasar al inglés. Es una marca del español, que necesita señalar a quién le llega la cosa porque la coloca donde quiere. El inglés no la necesita, porque el sitio ya lo dice todo: lo que va justo detrás del verbo es quien recibe.

Así que my sister, Tom, Jane, my son, sin nada delante. Ni to, ni for, ni a.

La otra vuelta, la larga

Hay una segunda manera de decir lo mismo, y también es buena: poner primero la cosa y mandar la persona al final. Pero entonces sí hace falta preposición.

Y la preposición no es la que uno espera. Con buy y make, verbos de conseguir algo para alguien, es for. Con give, send, tell y lend, verbos de pasar algo de una mano a otra, es to. Nunca es «a».

Las dos vueltas conviven. En mi base de frases está el mismo perrito caliente dicho de las dos maneras. Pero la corta, la de la persona pegada al verbo, es la que sale sola cuando se habla, y es la que te interesa tener automatizada. Que el español diga «para» tampoco cambia nada: «He comprado un libro para mi hermana» es I've bought my sister a book.

Los verbos que solo aceptan la larga

No todos los verbos admiten las dos vueltas. Hay un puñado que solo funcionan por el camino largo, y con ellos la persona nunca se pega al verbo. Say es el más traicionero de todos, porque en español decimos «dime» y «me dijo» sin problema. Cuáles son esos verbos y por qué se comportan así es materia de otra clase.

Con lo de hoy ya puedes decir sin dudarlo cualquier frase de comprar, prestar, enviar o hacer algo a alguien. Falta el caso hermano, el de cuando la persona no es un nombre sino un «me», un «te» o un «le», que tiene su propio orden. Y falta saber cuándo conviene una vuelta o la otra. Todo eso está puesto en orden, y con frases para decirlas o pensarlas hasta que salgan sin pausa, en mis cursos.