Ever es never en positivo. Con esa sola frase se entiende casi todo lo demás.

Los dos son adverbios de frecuencia, de la misma familia que always. Los dos hablan de cuántas veces. Los dos ocupan el mismo hueco. Lo único que cambia es quién se encarga de negar.

Never niega él solo

En español apilas negaciones y nadie se queja: «nunca voy a ninguna parte» lleva dos. En inglés, en cuanto pones never la negación ya está hecha y el verbo se queda en afirmativa.

Mira la última con lupa. El español niega dos veces, «nunca» y «ninguna parte». El inglés niega una: «nunca» se lleva never, y «ninguna parte» se queda en anywhere, que no niega nada, porque anywhere es «cualquier parte». La negación ya la ha puesto never y no hace falta repetirla.

El hueco es siempre el mismo

Justo delante del verbo. Con be, justo detrás. Con auxiliar, entre el auxiliar y el verbo. Y ever se mete en ese mismo hueco, no en otro.

Y ya que salen esas dos con have: «nunca he conocido» es «he conocido» con el never metido en medio. El «haber más participio» del español es el «haber más participio» del inglés, siempre, y el adverbio se cuela entre las dos piezas.

Cuando el verbo ya está negado, el «nunca» se dice ever

Esta es la parte que nadie ve venir. Si en la frase ya hay un don't, un doesn't o un didn't, la negación está gastada. Poner never detrás sería negar dos veces. Ahí entra ever.

La tercera tiene doble vuelta. El español dice «creo que nunca», con «creo» en afirmativa; el inglés prefiere negar el primer verbo, I don't think, y a partir de ahí el «nunca» de la segunda parte ya no puede ser never. Y en la última conviven los dos en la misma frase: never niega el principio, ever acompaña al final, donde la duda ya hace de negación.

Cinco frases tuyas con «nunca»

Cógelas y decide una por una. ¿El verbo va limpio? never, y el verbo en afirmativa. ¿El verbo ya viene negado? ever. A la quinta ya no decides nada, te sale sin pararte a montarlo. En esta muestra de gramática las tienes por decenas, listas para repetir.