«La llevaban al hospital». ¿Quiénes la llevaban? No lo dice y no hace falta. El español pone el verbo en tercera del plural y el que actúa desaparece de la frase.

El inglés no puede hacer eso. Si pones they, el que te escucha va a preguntarse quiénes son. Así que la frase se monta al revés y queda así: She was being carried to the hospital. Empieza por ella, que es la que está recibiendo la acción.

Tres piezas y siempre en el mismo orden

El molde es was o were, luego being, luego el participio. Nada más. Lo que cambia de una frase a otra es el español, no el inglés.

Mira el lado español de las tres: «llevaban», «estaban siguiendo», «seguían». Tres formas distintas y ninguna tiene sujeto de verdad. Las tres se resuelven en inglés con la misma pieza.

El presente se monta con el mismo hueso

Cambia was por am, is o are y ya tienes el presente. El being y el participio no se mueven ni un milímetro.

Aquí se ve bien lo desordenado que es nuestro lado. Una perífrasis con tercera del plural («me están recogiendo»), un «estar siendo» de manual («estamos siendo observados») y hasta un «se» («el trabajo se está haciendo»). Al inglés le da igual de dónde vengas: being para las tres.

El que más despista: el español lo dice en presente simple

«Me pagan» no es una costumbre ni una frecuencia. Es este trabajo, este trato, ahora mismo. Y ya conoces la regla: un presente español con un punto concreto en el tiempo se va al continuo en inglés. La pasiva no cambia eso, solo mete being por medio.

Si de verdad estuvieras hablando de una costumbre, de lo que pasa todos los meses, entonces no sería este tiempo. Antes de elegir, mira si hablas de lo que ocurre siempre o de lo que ocurre ahora.

Cuando el español sí dice quién

La primera es la más interesante. «Me recibe un amigo» tiene sujeto en español, un amigo, y aun así el inglés lo manda al final con by. ¿Por qué? Porque de lo que estoy hablando es de mí y de lo que me va a pasar al aterrizar. El que actúa va al final, o no va.

Del papel a la boca hay repeticiones

Tres piezas parecen poco hasta que intentas soltarlas a velocidad de conversación, cuando el español te llega en cuatro formas distintas y todas piden lo mismo. Eso no se arregla releyendo la regla, se arregla usándola. En la muestra de la gramática de Frasly te van cayendo frases de este tipo una detrás de otra, con el español delante, hasta que un día ya no te paras: hablas. La prueba de nivel te dice con qué frases te toca empezar.