«Podía» se dice could. «Pude» se dice could. Y «podría» también se dice could. La primera vez que lo oye, la cara del que estudia es siempre la misma. El inglés resuelve con una sola palabra lo que nosotros repartimos en tres tiempos distintos.

«Podía», «pude» y «podría» se dicen igual

Mira estas frases y fíjate en que el español cambia de forma en cada una mientras el inglés se queda quieto.

Tres tiempos españoles, un solo could. Y con «haber» delante pasa lo mismo, porque «haber más participio» funciona igual en los dos idiomas. Mira estas dos y ve leyéndolas pieza a pieza.

Lo que fecha la frase está alrededor

La duda que siempre aparece: si could vale para tres cosas, ¿cómo sé cuál es? Pues por lo que hay alrededor. «Cuando tenías dos años» te está poniendo la frase en el pasado sin discusión. «Si tuviéramos alas» la pone en lo imaginario. El verbo no fecha nada, lo fecha el resto.

Y hay algo que te quita el problema de encima cuando eres tú quien habla. Tú no tienes que adivinar nada: tú ya sabes lo que quieres decir, porque has arrancado en español. Si en tu cabeza está «podía», dices could y ya está dicho. La ambigüedad solo molesta cuando lees, nunca cuando hablas.

«¿Me pasas la sal?» viaja a could

Aquí está el otro trabajo de esta palabra. Cuando pedimos un favor, nosotros lo hacemos en presente y en segunda persona: «¿me pasas la sal?», «¿me prestas un lápiz?». En inglés, esa petición sale muchas veces con un could delante.

Si lo quieres tener siempre a mano, dilo en español como «¿podrías pasarme la sal?» antes de decirlo en inglés. Con esa vuelta, la frase inglesa te sale colocada sola.

La educación la pones tú, no el verbo

Hay un miedo muy extendido a sonar brusco en inglés y a que can sea de mala educación. No lo es. Ser educado va con la persona, no con la palabra que elijas. Una persona educada suena educada diga lo que diga.

Fíjate en la de los neumáticos. En español está en presente, «¿puedes comprobar?», y en inglés sale con could. Van juntas. No pierdas ni un segundo eligiendo entre las dos: lo que te frena en una conversación no es haber puesto can donde cabía could, es la pausa que haces mientras lo decides.

Que «podía» dispare could sin que tú intervengas

La ventaja de could es que aprendes una palabra y te llevas tres tiempos. La trampa es que, al ser tan barata, se queda en el papel y no baja a la boca. Se arregla igual que todo lo demás: diciendo o pensando frases enteras muchas veces,, hasta que «podía», «pude» y «podría» te saquen la misma palabra sin que tengas que pararte.

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