El Banco de Pruebas · Análisis

En Preply no compras un método, compras una persona

Más de cien mil profesores y ningún plan de estudios propio. Lo que contratas es una hora con alguien, y lo que ocurra dentro depende de a quién elijas. Eso cambia por completo cómo hay que mirar su precio.

Por Ramón Fandos · profesor de inglés desde 1982

Preply vende clases de inglés. Yo vendo un curso de inglés. Somos competencia, y por eso cada dato lleva su cita literal y la fecha en que lo leí. No he contratado ninguna clase ni he llegado a su pantalla de pago.

Tres cosas antes de entrar en detalle, y las tres salen de sus propias páginas. El precio que ves en la ficha del profesor no es el que vas a pagar. Se factura cada 28 días, así que son trece cargos al año y no doce. Y todo lo que no uses caduca: las clases al acabar el ciclo, el saldo si cancelas y la cuenta entera si pasas seis meses sin entrar.

Lo que hacen bien

La tarifa de cada profesor está a la vista sin registrarse. De las siete plataformas que he mirado, solo Cambly y Preply lo hacen. El catálogo es enorme, «Más de 100 000 profesores expertos», y se puede cambiar de profesor.

Lo que compras no es un método

Preply no describe en ninguna parte un plan de estudios, un temario ni un orden. Lo que dice es esto: «Tu profesor adaptará cada clase a tus objetivos de aprendizaje». Y sobre el emparejamiento: «Te conectaremos con un profesor que te motivará, te desafiará y te apoyará, desde la primera clase hasta que adquieras fluidez».

No se lo reprocho, porque tampoco lo esconden: Preply es un mercado de profesores particulares, no una escuela con un método. Pero cambia por completo lo que estás comprando. No compras un camino, compras horas de alguien. Si esa persona sabe ordenar tu inglés, avanzas. Si esa persona se limita a conversar y corregirte al vuelo, sales de cada clase con la sensación de haber practicado y con las mismas dudas.

Valoración mía: una hora de conversación no deshace un error que llevas veinte años repitiendo. Lo deshace alguien que te enseña el mecanismo, y eso no depende de que el profesor sea nativo ni de que la clase esté bien: depende de que exista un orden. En un mercado de cien mil profesores, ese orden lo pones tú o no lo pone nadie.

El precio que ves no es el que pagas

Las tarifas que aparecían en su catálogo de profesores de inglés el día de la consulta iban de 17 a 30 € por clase de 50 minutos. Su propio filtro dice «Precio por clase 2-34+ €», y ellos matizan: «Los profesores más asequibles cobran 3 € por clase, mientras que algunos de los más populares piden 100 € por clase».

Pero esa cifra no es el total. Lo dice su centro de ayuda:

At checkout, your total is: lesson plan or extra lessons cost + processing fee + applicable taxes. Centro de ayuda de Preply · consultado el 17 de agosto de 2026. En español: el total que pagas es el plan más una tarifa de gestión más los impuestos. El importe de esa tarifa no se publica en ninguna parte.

Hay una segunda confusión, y esta conviene mirarla despacio porque afecta a cualquier comparación. Preply publica promedios por hora: «14 € en promedio es el coste de una hora de clase», «Hablantes nativos de inglés 21 € / h». Y las tarifas del catálogo son por clase de 50 minutos. No son la misma unidad, y el 14 € del promedio no lo he visto en ninguna ficha real de profesor.

Los ciclos no son meses

Se factura cada 28 días, no cada mes natural. Son trece cargos al año, no doce. El plan mínimo son cuatro clases por ciclo, y ellos lo explican con su propio ejemplo: «if your tutor charges €10 per lesson, the minimum plan costs €40 per cycle and gives you 4 lessons of 50 minutes».

Con eso ya se puede calcular lo que nadie calcula. Con el profesor más barato que vi, 17 € la clase: 68 € por ciclo, trece ciclos, 884 € al año. Con uno de 30 €: 1.560 €. Las dos cifras, antes de la tarifa de gestión y antes del IVA.

Lo que caduca

Y la norma general: «payments are non-refundable, and we do not provide refunds for any partial subscription periods or unused lessons». En el plan mensual hay una excepción, el reembolso si no se usó ninguna clase y el pago tiene menos de 28 días.

Cada suscripción va atada a un profesor concreto. Si quieres clases con dos personas, son dos suscripciones.

El escaparate y la maquinaria

Esto vale para Preply y para el resto de los que estoy analizando. El escaparate está pulidísimo: cien mil profesores, filtros, valoraciones, primera clase de prueba. La maquinaria de dentro está montada para que aprender inglés cueste mucho más tiempo del que cuesta.

Aquí ni siquiera hace falta hablar de intenciones, porque el modelo lo explica solo: lo que se vende son horas. Cuantas más horas necesites, mejor va el negocio. Un método que te ordene el inglés en unos meses vende menos horas que una conversación que se puede alargar toda la vida. Por eso lo que se compra es tiempo con alguien, y no un camino con final.

La ficha del examen

Preply
Mercado de clases particulares con profesores de todo el mundo
Última actualización
17 de agosto de 2026
¿Parte de tu español o te lo prohíbe? Lo decide el profesor que elijas, no la plataforma. Preply no publica ningún método, así que esta pregunta no la contesta Preply: la contesta la persona que contrates.
Depende del profesor
¿Baja la confusión desde el primer día? Lo mismo. Sin un orden detrás, una clase particular puede ordenar tu inglés o puede ser una hora de charla corregida.
Depende del profesor
¿Te quita el miedo a hablar o te lo administra? A medias. Te pone delante de una persona desde el primer minuto, que para unos es lo mejor y para otros es exactamente el muro.
A medias
¿Te enseña rápido o te alarga? Te alarga. Ciclos de 28 días, clases que caducan al final de cada uno, saldo que se pierde al cancelar y cuenta suspendida a los 180 días.
Te alarga
¿Cuánto cuesta de verdad llegar a hablar? Entre 884 y 1.560 € al año según el profesor, antes de la tarifa de gestión y del IVA, que solo se ven al pagar.
A medias
¿Te deja hablando? Depende de a quién elijas, no de Preply.

Valoración mía. Comprando horas sueltas puedes tener suerte y dar con alguien que te ordene el idioma. Lo que no vas a encontrar en la plataforma es ese orden, porque no lo hay: eso lo pones tú al elegir, y para elegir bien haría falta saber justo lo que todavía no sabes.

A quién sí le sirve

A quién no

Cómo lo enseñaría yo

Una frase de las que se corrigen mil veces en una clase de conversación y nunca se explican:

Un zumo de naranja, por favor.An orange juice, please.

El profesor te dice que no es a juice of orange y sigue la conversación. Tú lo apuntas, y a la semana siguiente dices a stop of bus.

Lo que hay dentro es una sola regla, y vale para cientos de frases. En español el dueño de la palabra va primero y lo que la describe va detrás: zumo de naranja. En inglés se lee al revés: primero lo que describe y al final la palabra importante, orange juice. Por eso «parada de autobús» es bus stop, «profesor de inglés» es English teacher y «zapatos de cuero» son leather shoes.

Quien entiende ese giro deja de fallar en toda esa familia de frases. Quien solo recibe la corrección de la frase suelta acierta esa y vuelve a fallar en la siguiente. Lo tienes explicado entero en este artículo.

Lo que no he podido comprobar

Preply hace algo que casi nadie hace en este sector: enseñar lo que cobra cada profesor sin pedirte nada a cambio. Y ofrece variedad, flexibilidad y la posibilidad de cambiar si no encajas.

Lo que no ofrece es un orden, porque no es su oficio. Si lo que necesitas es que alguien te enseñe cómo se corresponde tu español con el inglés, eso está en los cursos en vídeo, y las frases que lo fijan, en Frasly. Las reglas con las que escribo estos análisis están en el manifiesto.

Los precios de todos, incluido el mío, están en el Observatorio. Y la prueba de nivel son doce frases, sin registrarte y sin darme un solo dato.

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