Preply vende clases de inglés. Yo vendo un curso de inglés. Somos competencia, y por eso cada dato lleva su cita literal y la fecha en que lo leí. No he contratado ninguna clase ni he llegado a su pantalla de pago.
Tres cosas antes de entrar en detalle, y las tres salen de sus propias páginas. El precio que ves en la ficha del profesor no es el que vas a pagar. Se factura cada 28 días, así que son trece cargos al año y no doce. Y todo lo que no uses caduca: las clases al acabar el ciclo, el saldo si cancelas y la cuenta entera si pasas seis meses sin entrar.
Lo que hacen bien
La tarifa de cada profesor está a la vista sin registrarse. De las siete plataformas que he mirado, solo Cambly y Preply lo hacen. El catálogo es enorme, «Más de 100 000 profesores expertos», y se puede cambiar de profesor.
Lo que compras no es un método
Preply no describe en ninguna parte un plan de estudios, un temario ni un orden. Lo que dice es esto: «Tu profesor adaptará cada clase a tus objetivos de aprendizaje». Y sobre el emparejamiento: «Te conectaremos con un profesor que te motivará, te desafiará y te apoyará, desde la primera clase hasta que adquieras fluidez».
No se lo reprocho, porque tampoco lo esconden: Preply es un mercado de profesores particulares, no una escuela con un método. Pero cambia por completo lo que estás comprando. No compras un camino, compras horas de alguien. Si esa persona sabe ordenar tu inglés, avanzas. Si esa persona se limita a conversar y corregirte al vuelo, sales de cada clase con la sensación de haber practicado y con las mismas dudas.
Valoración mía: una hora de conversación no deshace un error que llevas veinte años repitiendo. Lo deshace alguien que te enseña el mecanismo, y eso no depende de que el profesor sea nativo ni de que la clase esté bien: depende de que exista un orden. En un mercado de cien mil profesores, ese orden lo pones tú o no lo pone nadie.
El precio que ves no es el que pagas
Las tarifas que aparecían en su catálogo de profesores de inglés el día de la consulta iban de 17 a 30 € por clase de 50 minutos. Su propio filtro dice «Precio por clase 2-34+ €», y ellos matizan: «Los profesores más asequibles cobran 3 € por clase, mientras que algunos de los más populares piden 100 € por clase».
Pero esa cifra no es el total. Lo dice su centro de ayuda:
At checkout, your total is: lesson plan or extra lessons cost + processing fee + applicable taxes.Centro de ayuda de Preply · consultado el 17 de agosto de 2026. En español: el total que pagas es el plan más una tarifa de gestión más los impuestos. El importe de esa tarifa no se publica en ninguna parte.
Hay una segunda confusión, y esta conviene mirarla despacio porque afecta a cualquier comparación. Preply publica promedios por hora: «14 € en promedio es el coste de una hora de clase», «Hablantes nativos de inglés 21 € / h». Y las tarifas del catálogo son por clase de 50 minutos. No son la misma unidad, y el 14 € del promedio no lo he visto en ninguna ficha real de profesor.
Los ciclos no son meses
Se factura cada 28 días, no cada mes natural. Son trece cargos al año, no doce. El plan mínimo son cuatro clases por ciclo, y ellos lo explican con su propio ejemplo: «if your tutor charges €10 per lesson, the minimum plan costs €40 per cycle and gives you 4 lessons of 50 minutes».
Con eso ya se puede calcular lo que nadie calcula. Con el profesor más barato que vi, 17 € la clase: 68 € por ciclo, trece ciclos, 884 € al año. Con uno de 30 €: 1.560 €. Las dos cifras, antes de la tarifa de gestión y antes del IVA.
Lo que caduca
- Las clases que no uses, al acabar cada ciclo: «Unused lessons expire at the end of each billing cycle», salvo que ellos comuniquen lo contrario.
- El saldo, si cancelas: «Lessons expire immediately upon the cancellation or termination of your subscription unless used prior to cancellation or termination».
- La clase a la que faltes: «If you miss your scheduled/booked lesson, the lesson will be deemed used and you will not be able to reuse them».
- Tu cuenta entera, si te alejas seis meses: «If you haven't logged into your Preply account for more than 180 days, your account will be suspended and your remaining balance will expire».
Y la norma general: «payments are non-refundable, and we do not provide refunds for any partial subscription periods or unused lessons». En el plan mensual hay una excepción, el reembolso si no se usó ninguna clase y el pago tiene menos de 28 días.
Cada suscripción va atada a un profesor concreto. Si quieres clases con dos personas, son dos suscripciones.
El escaparate y la maquinaria
Esto vale para Preply y para el resto de los que estoy analizando. El escaparate está pulidísimo: cien mil profesores, filtros, valoraciones, primera clase de prueba. La maquinaria de dentro está montada para que aprender inglés cueste mucho más tiempo del que cuesta.
Aquí ni siquiera hace falta hablar de intenciones, porque el modelo lo explica solo: lo que se vende son horas. Cuantas más horas necesites, mejor va el negocio. Un método que te ordene el inglés en unos meses vende menos horas que una conversación que se puede alargar toda la vida. Por eso lo que se compra es tiempo con alguien, y no un camino con final.
La ficha del examen
17 de agosto de 2026
Valoración mía. Comprando horas sueltas puedes tener suerte y dar con alguien que te ordene el idioma. Lo que no vas a encontrar en la plataforma es ese orden, porque no lo hay: eso lo pones tú al elegir, y para elegir bien haría falta saber justo lo que todavía no sabes.
A quién sí le sirve
- A quien ya tenga el inglés ordenado y lo que necesite sea soltarse hablando con alguien.
- A quien vaya a un objetivo muy concreto y sepa pedirlo: una entrevista, una presentación, un examen.
- A quien quiera ver lo que cuesta antes de dar sus datos, que en este sector no es lo normal.
A quién no
- A quien empiece de cero o lleve años atascado. Sin un orden detrás, cada clase arranca donde la deje el profesor de turno.
- A quien no pueda garantizar cuatro clases cada 28 días, porque lo que no uses se pierde.
- A quien necesite saber el total exacto antes de llegar a la pantalla de pago.
Cómo lo enseñaría yo
Una frase de las que se corrigen mil veces en una clase de conversación y nunca se explican:
El profesor te dice que no es a juice of orange y sigue la conversación. Tú lo apuntas, y a la semana siguiente dices a stop of bus.
Lo que hay dentro es una sola regla, y vale para cientos de frases. En español el dueño de la palabra va primero y lo que la describe va detrás: zumo de naranja. En inglés se lee al revés: primero lo que describe y al final la palabra importante, orange juice. Por eso «parada de autobús» es bus stop, «profesor de inglés» es English teacher y «zapatos de cuero» son leather shoes.
Quien entiende ese giro deja de fallar en toda esa familia de frases. Quien solo recibe la corrección de la frase suelta acierta esa y vuelve a fallar en la siguiente. Lo tienes explicado entero en este artículo.
Lo que no he podido comprobar
- La tarifa de gestión que suman al final. No se publica en ninguna página y solo aparece en la pantalla de pago, que exige cuenta.
- Si el precio del profesor que ves lleva el IVA español incluido.
- El precio total de los planes anuales y si llevan descuento sobre el mensual.
- Qué hace cada profesor dentro de su clase, que es justo lo que decide el resultado.
- El precio de Preply para empresas, que va por demo con formulario y teléfono.
Preply hace algo que casi nadie hace en este sector: enseñar lo que cobra cada profesor sin pedirte nada a cambio. Y ofrece variedad, flexibilidad y la posibilidad de cambiar si no encajas.
Lo que no ofrece es un orden, porque no es su oficio. Si lo que necesitas es que alguien te enseñe cómo se corresponde tu español con el inglés, eso está en los cursos en vídeo, y las frases que lo fijan, en Frasly. Las reglas con las que escribo estos análisis están en el manifiesto.
Los precios de todos, incluido el mío, están en el Observatorio. Y la prueba de nivel son doce frases, sin registrarte y sin darme un solo dato.