El Banco de Pruebas · La trampa de la semana

Sabes las cinco palabras de la frase y sigues sin saber qué dice

Cada pocos meses vuelve la misma promesa: con mil palabras ya te manejas en inglés, porque esas mil cubren el noventa y tantos por ciento del idioma. La cifra existe. Lo que se cuenta con ella, no. Y la trampa de verdad ni siquiera está en el número.

Por Ramón Fandos · profesor de inglés desde 1982

I ran into an old friend. Cinco palabras, y las cinco las diste el primer año. Run es correr, into es hacia dentro. Ya tienes la frase entera delante y ya la has entendido mal. Nadie corrió contra nadie: se lo encontró por la calle.

Guarda esa frase, que vuelve al final. Primero vamos al número, porque el número también está mal contado.

El estudio que se cita dice lo contrario de lo que se cuenta

Las cifras de cobertura salen todas del mismo sitio: el trabajo de Paul Nation «How Large a Vocabulary is Needed for Reading and Listening?», de 2006, que está colgado entero y gratis en internet.

Dentro hay un experimento que conviene leer despacio. A un grupo de alumnos se les dio un texto y se les fue tapando vocabulario, sustituyéndolo por palabras inventadas, para medir cuánto hace falta conocer para enterarse de verdad. Esto es lo que salió:

CUÁNTO ENTENDIERON, SEGÚN EL VOCABULARIO QUE CONOCÍAN 80 % no se enteró nadie ni uno solo 90 % una pequeña minoría casi nadie 95 % una pequeña minoría unos pocos más 98 % aquí sí: el listón 1 palabra de cada 50 Fuente: Nation (2006), experimento de cobertura. Gráfico propio.
Con nueve de cada diez palabras conocidas, casi nadie entiende el texto.

Mira la segunda casilla. Con el 90 % del vocabulario cubierto, casi nadie se entera. Y ese 90 % es más de lo que te dan mil palabras.

El listón está en el 98 %, y cuesta nueve mil palabras

El mismo estudio pone la cifra que sí sirve: hace falta cubrir el 98 % para entender sin ayuda. Y lo dice en cristiano: una palabra desconocida de cada cincuenta.

Para llegar a ese 98 % hacen falta entre ocho mil y nueve mil familias de palabras en lo escrito, y entre seis mil y siete mil en lo hablado.

DE LO QUE TE PROMETEN A DONDE DICEN QUE TE LLEVAN 1.000 lo que te venden como suficiente 9.000 lo que hace falta para entender sin ayuda 20.000 lo que tiene un adulto nativo con estudios
Familias de palabras. Las barras van a escala. Fuente: Nation (2006). Gráfico propio.

De mil a nueve mil. Esa es la distancia entre lo que te prometen y el sitio al que dicen que te llevan. Y mil palabras es la vigésima parte de lo que tiene enfrente.

Y ahora la trampa de verdad, que no es el número

Todo lo anterior es discutir dentro de su terreno, el de contar palabras. Sal de ahí un momento.

Aquí tienes seis frases inglesas en las que conoces absolutamente todas las palabras. Ninguna se sale de las primeras que se dan en clase. Tápate el español y mira si sabes qué dicen:

«Me encontré con un viejo amigo.»I ran into an old friend.
«Cuidado.»Watch out.
«Me dijo que no.»He turned me down.
«Se parece a su madre.»She takes after her mother.
«¿Cómo te va?»How are you getting on?
«Tengo muchas ganas.»I'm looking forward to it.

Cuenta las palabras de la cuarta: take, after, her, mother. Las cuatro las sabes desde el primer mes. Y ninguna de las cuatro lleva dentro «parecerse». El significado no está en las palabras: está en que van juntas y en ese orden.

Ahora ponle el cien por cien de cobertura a esas seis frases. Conoces el 100 % del vocabulario. Sigues sin entender ni una.

Las palabras no son la unidad del inglés

Aquí es donde se cae toda la promesa. Contar palabras da por hecho que el inglés se monta poniendo una palabra detrás de otra, cada una con su significado en la mochila. No se monta así.

Take significa coger. After significa después. Take after significa parecerse. No hay manera de sacar «parecerse» de «coger» y «después», por muchas listas que estudies. Es una pieza nueva, y las piezas nuevas se aprenden enteras.

Por eso la lista de las mil palabras no falla por corta. Falla por lista.

Lo que no te cuento aquí

Queda fuera cuántas de esas piezas hay, porque nadie las tiene contadas y no me voy a inventar la cifra.

Queda fuera el caso contrario, el de las palabras que sí valen sueltas, que son mayoría en el vocabulario de las cosas: mesa es table y se acabó. Ahí la lista sirve.

Y algo que juega en contra de lo que digo: saber mil palabras es mejor que saber cien. El vocabulario hace falta. Lo que no hace es el trabajo que le atribuyen.

Empieza por saber dónde estás

Con esto ya no vas a comprarte una lista de mil palabras esperando que te ponga a hablar. Esas mil te dejan en el 80 y pico por ciento, que es justo donde el estudio dice que no se entera nadie.

No te pido que te creas nada de esto porque lo diga yo. El estudio está ahí y se lee en una tarde. Y para lo tuyo te pido dos minutos: la prueba de nivel son doce frases, sin registrarte, sin darme tu correo ni un solo dato.

Lo que va detrás son frases, no listas: el curso en vídeo te explica por qué take after es parecerse, Frasly es donde repites esa frase hasta que sale sin pararte a montarla, y la clase grupal de cada mes es donde la sueltas delante de alguien que te corrige.

Vuelve ahora a la primera frase de este artículo. Ya sabes lo que dice: prueba de nivel.

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