Seguro que te ha pasado. Quieres decir en inglés "quiero que vengas mañana" y a mitad de la frase te quedas parado, buscando a tientas. No es que no sepas lo que quieres decir: en español te sale perfecto, sin pensarlo. El problema aparece justo en el paso de en medio, el que nadie te explica: cómo se engancha tu frase española a la inglesa. A eso dedico mi método, y hoy te lo enseño paso a paso, con esta misma frase como ejemplo.

Antes de entrar en faena, una aclaración que me preguntan cada semana, de mil formas distintas: "Ramón, ¿esto lo ha escrito una inteligencia artificial?". No. Este método es fruto de más de 40 años de enseñanza real, desde 1982: secuencias de estudio y repetición que he ido contrastando clase a clase, con alumnos reales delante, no calculadas por ningún algoritmo. Son esas secuencias las que están pensadas para que vayas relacionando el inglés con tu español, hasta que lo hables con la misma seguridad con la que hablas español. Y son esas mismas secuencias las que vas a ver ahora, paso a paso, con la frase de hoy.

El primer paso: piensas la frase entera, en español

El primer paso no tiene truco: piensa tu frase completa, tal como te sale en español. Nada de recortarla o cambiarla para que "suene más fácil en inglés": eso es hacer trampa, y encima no hace falta. Si lo que te ronda por la cabeza es "quiero que vengas mañana", esa es la frase que vamos a trabajar entera, con su "que" y su subjuntivo incluidos. El español no es una muleta que hay que apartar antes de hablar inglés: es tu punto de partida, y se queda contigo siempre, también cuando ya hables con soltura.

El segundo paso: conectamos tu español con el inglés, pieza a pieza

Aquí está el corazón de mi método. Y aquí es donde uso algo que llamo, para que se entienda rápido, la traducción "a lo Tarzán": coger cada trozo de tu frase española y ponerle debajo su pieza en inglés, para ver cómo encajan.

"Quiero" es "I want". "Que vengas" es la pieza que engancha: en español usamos "que" más subjuntivo, pero esa misma idea en inglés se engancha con un infinitivo, "you to come". Y "mañana" es "tomorrow". Juntas las piezas en el orden que pide el inglés y te sale "I want you to come tomorrow".

¿Por qué merece la pena pararte a mirarlo así, palabra por palabra? Porque de esa forma compruebas con tus propios ojos que el orden de las piezas (sujeto, verbo, lo que sigue) coincide casi siempre entre los dos idiomas. Y cuando no coincide del todo, como aquí con el "que" que se convierte en "to", descubres que hay una regla fija detrás, no una excepción caprichosa. Ese paso "a lo Tarzán" no es el final del camino, ni el objetivo de mi método: es el puente que te deja ver el paralelismo entre los dos idiomas. Una vez lo has visto, ya no hace falta reconstruirlo desde cero cada vez.

El tercer paso: hablas con la misma naturalidad

Con esa frase, y con cientos como ella, el segundo paso deja de sentirse como un paso aparte. Sigues traduciendo (eso no cambia nunca, es justo lo que enseño), pero lo haces tan rápido que ya no lo notas: esa traducción se vuelve un reflejo instantáneo, no una pausa. Un día te oyes decir "I want you to come tomorrow" entero, del tirón, y no recuerdas haber montado la pieza detrás de la pieza. Ahí está el objetivo real: no es dejar de lado el español, es traducirlo tan bien y tan rápido que se vuelve automático.

Un método que no vive solo

Estos tres pasos son la teoría, pero la teoría sola no instala nada. Por eso en mis cursos en vídeo te explico el porqué de cada pieza (por qué "que vengas" se engancha con "to come" y no de otra manera) y en Frasly repites ese mismo mecanismo con frase tras frase, hasta que el "clic" del segundo paso deja de ser algo que piensas y pasa a ser algo que haces. Y si prefieres verlo en directo, con más gente delante, ahí está la clase grupal de cada mes, donde saco frases igual que esta y las montamos juntos.

Empieza por donde te conviene empezar

Si quieres probarlo con tus propias frases, sin compromiso, el sitio para empezar es la prueba de nivel gratis de la portada: en unos minutos ves dónde estás y qué piezas necesitas montar primero. Y si ya tienes claro que quieres meterle horas de verdad, échale un ojo a los cursos: ahí te enseño, frase a frase, cada conexión entre tu español y el inglés, hasta que dejes de pararte a montarlas y te salgan solas.