Cada vez que aprietas «Lo sabía» o «Me costó» en Frasly, no estás cerrando una tarjeta y pasando a la siguiente. Estás dejando una nota. Esa nota no la lees tú, la lee el sistema, y decide, en ese mismo segundo, cuándo va a volver a ponerte esa frase delante. Llevo más de 40 años corrigiendo a alumnos en directo, uno a uno, y sé exactamente qué frase le falla a cada uno y cuándo hay que repetírsela. Frasly hace lo mismo, pero contigo, todo el rato, sin que tengas que decírmelo a mí. Y el método no lo ha escrito ninguna IA: son las secuencias que llevo probando y afinando en clase durante estos más de 40 años, con alumnos reales delante, no un cálculo de algoritmo, pensadas para que empieces a relacionar el inglés con tu español hasta que lo hables con la misma seguridad con la que hablas español.

Cada frase lleva su propio calendario

En el modo del método no escribes nada: ves la frase en español, te la dices en inglés en tu cabeza (la traduces, que es justo lo que hay que hacer) y pulsas para ver la respuesta. Ahí viene la parte que de verdad importa: tú mismo marcas si la sabías o si te costó. Con esa marca, Frasly abre un calendario propio para esa frase exacta. No es un cajón donde caen todas las frases del nivel por igual: cada una tiene su fecha de vuelta, y esa fecha depende solo de lo que tú has dicho de ella.

La que fallas vuelve pronto; la que aciertas se espacia

Si marcas «Me costó», esa frase no se va a ningún sitio: vuelve pronto, mientras el fallo todavía está fresco y merece la pena insistir. Si marcas «Lo sabía», el calendario se alarga (la próxima vez tarda más en aparecer, y si vuelves a acertar, tarda todavía más). Así es como se instala una frase de verdad: no repitiéndola cien veces seguidas el mismo día, que es donde te aburres y dejas de avanzar, sino trayéndola justo cuando está a punto de esfumarse. Y esto no consiste en aprender a saltarte el español: consiste en traducir tantas veces, en el momento exacto en que hacía falta, que esa traducción se vuelve inmediata. Sigues traduciendo; lo que cambia es que un día ya no te paras a montarla.

Tu nivel sube solo, sin que lo decidas tú

Esto mismo, aplicado a tus últimas respuestas, es lo que mueve el modo Automático. Frasly va mirando tu ventana de aciertos y fallos más recientes y, cuando fallas poco, te sube de nivel sin preguntarte; cuando fallas mucho, te baja para que no sigas encajando frases que todavía no tocan. No hace falta que decidas tú si ya estás listo para Intermediate o si te has quedado atascado en Beginner: el propio uso lo va marcando, frase a frase. De ahí sale también la prueba de nivel gratis de la portada: doce frases, un par de minutos, para saber por dónde empezar el día que entras por primera vez. Es solo el punto de partida: el trabajo de verdad, el que te va subiendo o bajando de verdad, lo hace el modo Automático cada día que practicas.

Nada de esto vive suelto

Frasly es independiente (puedes entrar solo con eso y avanzar) pero no vive aislado del resto. Lo que Frasly instala con esta repetición, los cursos en vídeo te explican por qué funciona así, y la clase grupal de cada mes te lo saca en directo, delante de más gente, con dudas que a lo mejor ni sabías que tenías. Si ya conoces mi página de Frasly, sabes que ahí puedes entrar por el método, por gramática, por phrasal verbs o por el gimnasio, y da igual por cuál empieces: todos escriben en la misma memoria, así que lo que practicas en uno cuenta para el nivel que ves en los demás.

Empieza y deja que se ajuste solo

No hace falta que planifiques tu repaso ni que lleves la cuenta de qué te sabes y qué no. Eso ya lo hace Frasly por ti, frase a frase, cada vez que marcas «Lo sabía» o «Me costó». Lo único que tienes que hacer es entrar y ser sincero con el botón que aprietas: el resto se ajusta solo. Si todavía no sabes por dónde empezar, hazte la prueba de nivel gratis y deja que el sistema encuentre tu sitio. Y si ya tienes cuenta, entra en tu Zona de alumnos y sigue justo donde lo dejaste: el calendario de tus frases te está esperando.