Dentro no hay ninguna frase mía esperándote: hay tu canción, tu vídeo o tu artículo, convertido en tu próxima clase de inglés.
Cuarenta y cuatro años dando clase me han enseñado algo que no sale en ningún libro de gramática: se aprende mejor con lo que a uno le importa. He visto a alumnos aprenderse de memoria, palabra por palabra, una canción en inglés que ni siquiera entendían del todo, solo por el cariño que le tenían. Y he pensado lo mismo muchas veces: qué desperdicio que ese cariño no sirviera también para aprender de verdad.
De esa idea nació lo que hoy se llama Frasly Lab. Se llamó Bitácora hasta el 27 de agosto de 2026. El nombre ha cambiado dos veces, la idea no ha cambiado nunca.
El material lo traes tú, no yo
En Frasly Lab no vas a encontrar ni una frase mía. Traes una canción de YouTube, Spotify o SoundCloud, un vídeo con subtítulos, o un artículo de una web que llevabas tiempo queriendo leer. La aplicación lo sincroniza línea por línea, como un karaoke, con su traducción, con voces neuronales que te lo leen en voz alta, con notas donde apuntar lo que se te resista, y con un cuaderno donde se van guardando las frases sueltas que quieras seguir practicando.
El material deja de ser un pretexto de clase. Pasa a ser justo lo que tú querías entender desde el principio.
Ni una línea de inteligencia artificial
Esto lo he repetido tres veces a quien ha trabajado conmigo en esta aplicación, y lo repito aquí una cuarta vez: Frasly Lab no lleva inteligencia artificial. Lleva HTML, código fijo que hace exactamente lo que le he pedido que haga, sin nada que decida por su cuenta lo que te conviene. Después de 44 años enseñando, no iba a poner tu aprendizaje en manos de una caja negra que ni tú ni yo podemos abrir.
La sincronización no es la muleta, es la entrada
Quiero dejarlo claro para que no se malentienda: la traducción automática y la sincronización línea a línea no son un parche del que disculparse. Son la puerta de entrada. El punto fuerte de verdad llega después, en la Práctica: repetir cada frase las veces que haga falta hasta decirla en una conversación real sin pararte a traducirla en la cabeza. Sigues pensando en español, siempre, eso no se va a ninguna parte. Lo único que desaparece con la práctica es la pausa antes de hablar. Pero para llegar hasta ahí, primero hay que entender la frase, y ahí es donde ayuda de verdad tenerla sincronizada y traducida delante.
No es Frasly, y no pretende serlo
En Frasly he escrito a mano cada una de las más de 25.000 frases del curso, sin ayuda de ninguna inteligencia artificial, clase a clase, durante 44 años. Frasly Lab es distinto: no escribe ni una frase propia, usa la letra, el subtítulo o el texto que tú elijas. Uno no sustituye al otro. Cada uno hace su parte.
Sin barreras para empezar
Frasly Lab tiene una suscripción de 19 euros al año, que cancelas cuando quieras, o lo usas gratis con un banner de publicidad. La decisión es tuya y puedes cambiarla el día que te dé la gana.
Frasly Lab es un regalo aparte, no una pieza más de mis cursos. Si eres alumno de Frasly lo tienes incluido y gratis, pero funciona por su cuenta: el material es tuyo, la revisión también, y no depende de mí. Las dudas de tus frases del curso, esas sí me las preguntas siempre a mí, sin límite, desde tu ficha.